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domingo, 14 de mayo de 2017

Prevención de la depresión en mayores


La tristeza en la tercera edad, en los adultos mayores de 65 años, es un visitante frecuente. El recuerdo de los que se han ido, los achaques, la baja estimulación, el aislamiento, la dificultad para mantenerse mentalmente en la ola tecnológica que nos anega, la falta de recursos económicos, el alejamiento de los miembros más jóvenes de la familia, la dificultad del medio en el que se reside, la hostilidad de la ciudad (la población se concentra en un 55% en ciudades en todo el mundo), todo apunta hacia el desarrollo de la depresión.
No obstante existen defensas personales y a veces, entre la radio, la tele, la vecina, la tienda de proximidad, la peluquería, la chica que viene a ayudarnos dos veces en semana, la otra chica que nos hace compañía como voluntaria una vez a la semana, en fin, con las pequeñas gotas de rocío, el mayor rellena su botellita de bienestar.

La vejez es renunciar y la vida nos va entrenando para aceptarlo, casi siempre.
Aún con ello, algunos investigadores apuestan por no relajarnos en exceso, ya que el incremento de la esperanza de vida llenará el mundo de personas mayores y se incrementarán los actuales datos de depresión.






Un breve resumen de lo que cuentan en el artículo que he vinculado más arriba.

Pim Cuijpers et al. Prevention of depressive disorders in older adults: An overview. Psych Journal
Volume 4, Issue 1
March 2015 
Pages 3–10

El incremento de la población y la esperanza de vida le deben mucho:
- A los avances en sanidad pública
- A la tecnología
- A los estilos de vida
En el caso de la depresión en adultos mayores de 65 años, aunque los porcentajes no son muy altos, sí que lo son los síntomas depresivos. Se considera que a medida que la población de más de 65 años se incremente, mayor prevalencia tendrán estos síntomas. Los esfuerzos deben encaminarse, según todos los expertos, a la prevención. Entre algunas de las circunstancias que sugieren apuntar a ésta, contamos con que el efecto de los tratamientos es limitado. No obstante, como el riesgo de desarrollar una depresión en la población general es de, digamos, 2,5% -según el artículo mencionado más abajo; es una estimación poco fiable, más como ejemplo que como dato real- y el de la gente mayor cuatro veces más, del 10%, entonces la prevención casi que no se utiliza porque el riesgo parece bajo y los recursos están para otras cosas.
Ellos sugieren centrarse en grupos de elevado riesgo de desarrollar una depresión, para anticipar la carga que supone tratarla después.
Como parece que no se encuentran recursos suficientes, lo que considera es que tal vez no se pueda hacer un corte entre deprimidos y no deprimidos entre los adultos mayores, sino que la depresión funciona más como un continuo, de la normalidad o bienestar personal a la tristeza y terminando en la depresión profunda.
Sugieren identificar los subgrupos de riesgo y apuntar en la prevención hacia ellos, con lo que en el futuro se podrían liberar recursos que en la actualidad se consumen en el tratamiento de esta enfermedad que no tiene tan buen pronóstico.




Existen modelos de intervención y programas europeos. Aquí os dejo una presentación de Oxakidetza, espero haberlo escrito bien. Es el Departamento de Sanidad o el Ministerio de Sanidad del Gobierno Vasco, Eusko Jaurlaritza. Hay que aprender los idiomas de nuestro país de países.

martes, 4 de abril de 2017

Voluntariado de acompañamiento a mayores

Dar plática, conversar con el otro, es una de las recetas para la felicidad. Hay otras, pero no son tan eficientes. Desde la psicoterapia, tan extendida en nuestros tiempos, se abunda en modelos como la realidad virtual para afrontar miedos y ansiedades. Con la depresión también se intenta. Me recuerda un artículo que leí hace muchos años sobre la costumbre de tener maniquíes de madera en las cabañas de tramperos y otros profesionales aislados en Canadá. Las fotos impactaban, un trozo de madera del tamaño de un adulto, vestido con ropa de andar por casa, ocupando parte de un sofá.
Ahora, incluso alguna firma de moda ha elaborado un maniquí de 3D idéntico a una de sus clientas. Avanzamos en la soledad y el aislamiento, a la par que en el narcisismo. Ese es nuestro camino, nuestra elección actual.
Quizás una alternativa consista en llenar las habitaciones de los mayores que viven solos, que padecen dolencias invalidantes, de maniquíes. Incluso cada uno de esos muñecos podría representar una persona con la que le gustaría conversar de nuevo.
Como alternativa a esta posibilidad, está la de realizar voluntariado en alguna asociación.
Me impresiona el modelo de Adopta un abuelo, porque pone en contacto a jóvenes con mayores. Con una estructura donde el protagonismo es de los propio jóvenes, que pueden ser los propios embajadores del proyecto, para implantarlo en sus zonas de influencia, para ser responsables y líderes y transforma el modo en que nos acercamos a los mayores.
La fundación amigos de los mayores es otra de las oportundades para hacer algo por los demás. Tiene un talante más tradicional, por lo que la edad media de los voluntarios también es distinta.
En solidarios también existe la línea de acompañamiento a mayores.
No me olvido de Cruz Roja, el gran holding de la ayuda en España.
La idea de poder acompañar a alguien de manera altruista, recibiendo a cambio un reconocimiento y lealtad que no esperabas como voluntario, que no buscabas, en realidad, es el primer motivo para empezar en este tema.
Quizás, no obstante, los modelos de acompañamiento tendrán que mejorar con el tiempo, organizando por barrios y locales disponibles, por actividades, por grupos de voluntarios que compartan la responsabilidad de hablar con un grupo de mayores, relajando la carga. Porque, no nos engañemos, hacer voluntariado de acompañamiento dos horas a la semana genera un compromiso personal serio, que influye en que no existan tantos voluntarios como se necesita. Tal vez al organizarlo en grupos, los voluntarios formarían equipo para visitar, como si de sobrinos o nietos se tratara, que puede visitarme más de uno.
Es una idea para beneficiar la permanencia de los voluntarios en los proyectos y para reducir su carga. En este sentido, los acompañamientos en residencias reducen mucho la carga frente a las visitas a domicilio, que se convierten en obligatorias por los lazos que se desarrollan entre voluntariado y persona mayor.
Seguro que evoluciona con el tiempo. Para mejor.

martes, 7 de febrero de 2017

Cuidadores y compasión

En el libro La ciencia de la compasión, se habla de ella como un gajo de algo más grande que llamamos Mindfulness y que tiene que ver con el modo en que nos enfrentamos a las cosas que nos suceden o que hacemos que sucedan.

Desde la dirección de empresas, la ciencia del Management, se han escrito excelentes libros que ayudan a gestionarse a uno mismo y al equipo de trabajo. Entre los principios o afirmaciones que me han interesado más dentro de esa ciencia social de la dirección figura el siguiente:

Hay tres clase de personas desde el punto de vista de los acontecimientos:

- Quien hace que las cosas sucedan
- Quien analiza lo que sucede
- Quien no sabe ni qué sucedió (1)

Foto prestada
(1) Desde el punto de vista de la psicología puede interpretarse como que hay personas que actúan con el piloto automático y por eso no saben lo que sucede o lo que sucedió.

Con el Mindfulness tomamos conciencia de lo que es un pensamiento, un sentimiento o una emoción, en un momento determinado, lo ponemos al lado nuestro y seguimos adelante. Ese es el principio y esa es la razón de su éxito, no solo como técnica o filosofía en terapia, sino en la vida diaria, porque hay muchos cursos y muchas empresas que lo aprovechan para ayudar a sus trabajadores a, por ejemplo, reducir el impacto que la falta de compasión tiene sobre ellos y sobre sus clientes (alguna vez te habrán maltratado por teléfono al presentar una queja, te habrás sentido ignorada o un número o perdida, ¿no?, cuando el Otro te considera un objeto, un número, una cuenta cliente...).


La autocompasión tiene  que ver con ese diálogo interior hipercrítico que a veces nos somete a una tensión innecesaria, a una ansiedad y estrés que visto por nosotros mismos desde otro momento de nuestra vida provocaría más crítica o quizás COMPASIÓN.

Muchos centros terapéuticos tienen en el modelo de la compasión de algunos psicólogos cognitivos americanos un aliado nuevo, por cuanto que el plantemiento está en sintonía con la nueva psicología de vivir con ello, que, de alguna manera, reivindica lo que el viejo psicoanálisis pretendía, que viviéramos con ello, pero viviéramos...

Frente a modelos como el que difunde MJ Álava, cognitivo-conductual, basado en la premisa de que nuestras creencias son invalidantes, infundadas, fruto de un modelo de pensamiento cargado de suposiciones... las nuevas terapias abundan en que vivamos con ello, que no lo pongamos en tela de juicio, sino que actuemos a pesar de que esté con nosotros, de que verdaderamente tengamos esa situación. De este modo y conociendo el funcionamiento del cerebro, sabemos que algunas cuestiones dejarán de importunarnos, sin necesidad de confrontarlas con modelos de pensamiento contrarios a la evidencia. Porque si soy cuidadora, lo soy, no se trata de una creencia....

Hace poco tiempo que solicité que me ayudárais, completando un cuestionario de compasión, basado en uno de una autora muy conocida, que menciono dentro del vídeo. Analicé los resultados y os lo presento por si os son de utilidad. Eran 10 preguntas y te pueden ayudar aposicionarte.

 Resultados presentados por mi

Algunos modelos terapeuticos más recientes, consideran que nuestro sistema de alarma cerebral, que está muy desarrollado, se "tranquiliza" cuando le dejamos a un lado, como si se tratara de la voz que proviene del fondo de un lago, siendo yo el lago.

Bueno, lo dejamos aquí y si has llegado hasta el final, pues te dejo una entrada sobre compasión. Te gustará si estás interesada en profundizar en este tema.

Javier García Campayo
Hospital Miguel Servet, Zaragoza